Trabajan la
tierra, cuidan animales, sostienen hogares y transmiten saberes. Las mujeres
rurales ocupan un lugar fundamental en sus comunidades, aunque ese aporte
convive con desigualdades que condicionan su autonomía. Este 15 de octubre,
Día Internacional de las Mujeres Rurales, una campaña del Poder Judicial de
Chubut pone sus voces en primer plano.
La
iniciativa fue elaborada por la Oficina de la Mujer y Violencia de Género
del Superior Tribunal de Justicia, junto con la Agencia de Comunicación
Judicial. Su pieza audiovisual, denominada “Cuidar y amar no significa
aguantar”, reúne testimonios de mujeres rurales de la provincia sobre las
desigualdades que atraviesan niñas, adolescentes y adultas.
La
producción se construyó a partir de entrevistas y utiliza un lenguaje sencillo,
cercano a la vida cotidiana y a las particularidades del territorio. El
propósito es que otras mujeres puedan identificarse con esas experiencias,
reconocer situaciones de violencia de género y encontrar en el apoyo
comunitario una herramienta para salir de ellas.
Según
explicó el organismo judicial, la campaña busca contribuir a que las
destinatarias puedan validar lo que les sucede, identificar sus miedos y
reconocer las barreras que enfrentan. Escuchar a quienes viven en el campo, las
chacras y las comunidades alejadas de las grandes ciudades permite acercarse a
realidades que requieren respuestas específicas.
Desde la
Oficina de la Mujer advirtieron que las normas sociales discriminatorias y las
desigualdades de género limitan las posibilidades de las mujeres rurales,
colocándolas en desventaja respecto de los varones y de las mujeres de zonas
urbanas. En ese marco, señalaron que visibilizar su trabajo constituye un acto
de justicia y un paso necesario para reducir esas brechas.
La
conmemoración internacional fue establecida por la Asamblea General de las
Naciones Unidas en diciembre de 2007 y se celebró por primera vez en 2008.
Reconoce la contribución de las mujeres rurales, incluidas las indígenas, al
desarrollo de sus comunidades, la producción de alimentos y la lucha contra la
pobreza.
En Chubut,
la propuesta invita a acompañar ese reconocimiento con una mirada sobre sus
derechos. El mensaje elegido pone en discusión la naturalización del
sufrimiento como parte del cuidado: sostener una familia o una comunidad
también debe ser compatible con una vida libre de violencias.
Reconocer a
las mujeres rurales supone escuchar lo que tienen para decir y garantizar que
sus voces encuentren respuestas.
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